Verónica Martín Domínguez: Innovación y humanización de la medicina

Los protagonistas del 2020 fueron, sin duda, los sanitarios. Mujeres y hombres que pusieron su talento, su vocación y su vida al servicio de todos nosotros, aun con miedo, ante un virus mortal que nos arrancó miles de abrazos, miles de momentos, miles de sonrisas. Mujeres y hombres que nos recordaron la importancia de ser humanos.

Verónica Martín Domínguez es Médico Especialista en aparato digestivo en el Hospital Universitario de La Princesa. Ha realizado diversos voluntariados en cárceles y en tragedias naturales. Actualmente, desarrolla un proyecto de «Aula humana» para médicos y una APP para médicos digestivos en formación. Tiene dos premisas a la hora de ejercer su profesión: humanización e innovación y de eso hemos querido conversar con ella en esta primera edición del 2021.

Revista Santa Eugenia: ¿Qué te hizo estudiar medicina?

Verónica Martín Domínguez: El deseo de curar, aunque al principio no sabía muy bien el «qué» o «a quién», porque se puede curar el cuerpo o el alma o incluso a los animales. Pensé en estudiar Psicología o Veterinaria. Pero yo sabía que quería aliviar el sufrimiento.

RSE: ¿Qué es, para ti, la humanización de la medicina?

VMD: Para mí, la humanización tiene dos pilares: El primero es pensar en el paciente como un ser humano, que no sólo tiene una patología específica, sino un conjunto de aspectos psicosociales que afectan su calidad de vida, e incluso el curso de su enfermedad. La humanización es tomar en cuenta todas esas circunstancias para ofrecer el mejor tratamiento o acompañamiento. Para eso, tienen que cambiar muchas viejas costumbres y hace falta que el personal de salud cuente con ciertas herramientas comunicacionales fundamentales en toda relación interpersonal, como empatía, escucha activa, asertividad, aceptación, ausencia de juicio, cordialidad, respeto y paciencia.

En segundo lugar, se debe poner el foco a las necesidades del personal de salud. Porque no se puede lograr una relación médico-paciente más humana cuando el personal sanitario tiene condiciones laborales o personales difíciles. Por ello, debe existir un ambiente donde haya motivación, se incentive su ilusión y se le faciliten herramientas para superar sus propias problemáticas individuales, ya que nosotros no sólo somos médicos, también somos seres humanos con familia, hipotecas, etc.

RSE: ¿Cuáles crees que han sido los mayores aprendizajes -en términos de humanización- que ha tenido el personal sanitario, luego de la pandemia?

VMD: A nivel personal, recordé que antes de ser Gastroenteróloga, soy Médica, y me tocó atender pacientes COVID, teniendo que recordar muchos conocimientos que creía perdidos, dejando de hacer lo que sabía hacer, salir de mi lugar de comodidad y adaptarme a la nueva situación. Por otra parte, aprendí a darle «cariño» a los pacientes. Muchos de ellos eran ancianos frágiles que estaban aislados en sus habitaciones, sin ningún contacto con su familia (más que el móvil) ni con el exterior, y al personal médico nos veían tres veces al día, vestidos con un EPI (equipo de protección individual), con el que no se nos veía ni la cara. Cuando te encuentras en ese punto, tienes que trascender el traje para «llegar» al paciente, para acompañarlo y darle un poco de alivio a su soledad y eso sólo lo puedes hacer a través del cariño.

RSE: ¿Cuáles son los retos que tiene la humanización de la medicina?

VMD: Darnos cuenta de que los tiempos han cambiado. Hay que fomentar el voluntariado obligatorio en las Escuelas de Medicina, como una herramienta sensibilizadora del estudiante, así como materias teórico-prácticas sobre comunicación. También hay que cambiar el chip a la sociedad sobre el buen uso de los recursos sanitarios y su propia responsabilidad sobre su salud. Además, tendrían que cambiar ciertas legislaciones.

RSE: ¿Cómo está España en innovación en Medicina?

VMD: Estamos en la era del desarrollo tecnológico. En las escuelas de Medicina toda la plataforma académica es online, cada día tenemos más herramientas informáticas y tecnológicas, como modelos anatómicos 3D y simuladores. Existe tecnología como la Big data, asistentes virtuales e incluso asistencia médica robotizada con alta predicción, que se están desarrollando en otro países. Pero es imprescindible que se asignen recursos humanos y económicos. Queda mucho por hacer.

RSE: Pareciera que las “nuevas tecnologías” van un poco en dirección contraria a la humanización ¿Cómo podrían aportar la una a la otra para conseguir resultados más eficaces?

VMD: En la medicina clásica, el paciente únicamente tenía acceso a su médico el día de su cita, no había un seguimiento de sus patologías.  Actualmente, hay herramientas informáticas, como apps que recuerdan a los pacientes la toma de sus medicamentos, el correo electrónico que permite aclarar dudas o la historia clínica única informatizada, que se puede consultar desde cualquier hospital. Todo son ventajas con las que hace 10 años no contábamos. Algún día, los ordenadores de las consultas funcionarán con dictado y dejaremos de escribir.

RSE:¿Qué le dirías sobre humanización e innovación, a las nuevas generaciones que comienzan a formarse en medicina?

VMD:  Los jóvenes tienen la mente mucho más abierta y muchas veces son ellos los que aportan soluciones innovadoras a los procesos rutinarios preexistentes. En cuanto a la humanización, creo que deben participar activamente en los procesos sociales, tragedias naturales y miserias humanas, no quedarse en su nicho de «estudiantes». La sensibilidad se desarrolla, y ayudar de forma altruista, ha sido una de las mejores experiencias de mi vida y de mayor aprendizaje.

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