Vallecas confinada… Por qué, cuándo y cómo

Los vallecanos nos preguntamos por qué nosotros, si Madrid y los madrileños nos movemos de este a oeste, de norte a sur… Por qué nos confinan a nosotros, cuándo se acabará la medida y cómo la vamos a cumplir. Estas preguntas, que a primera vista lucen sencillas, entrañan una profunda complejidad que dificulta una respuesta única.

Tendríamos que recapitular y situarnos en los últimos días de julio –por no decir antes-, cuando las autoridades sanitarias ya advertían de un “repunte descontrolado” de la covid-19 en la zona sur de Madrid. Si la media de la capital era de 430 casos por cada 100.000 habitantes, en Puente de Vallecas alcanzaba los 828 casos y en Villa de Vallecas los 458 casos, según datos de la Comunidad de Madrid.

Las autoridades sanitarias regionales comenzaron entonces a hacer pruebas PCR a la población de 15 a 49 años en estos y otros distritos con mayor incidencia. Se hizo un llamado a la población convocada a realizarse este diagnóstico precoz, y a los positivos se procedió al aislamiento para cortar la cadena de transmisión. Pero fue poco lo que se logró.

La pandemia siguió avanzando por Madrid y 19 de sus 21 distritos aumentaron la estadística. Algunas voces comenzaron a culpar al verano y sus excesos, otras apuntaron hacia la alta densidad de población y hubo quienes lo atribuyeron a la dejadez en el acatamiento de las recomendaciones sanitarias.

Pero lo único cierto es que la curva no cejó en su camino ascendente. Y cuando Vallecas superó los 1.240 casos por cada 100.000 habitantes, se encendieron todas las alarmas.

El dedo apuntó entonces hacia “el foco” y el foco estaba aquí, en Vallecas, según las autoridades. También lo estaba en Carabanchel, Usera, Villaverde y Ciudad Lineal. Ergo, no somos los únicos.

Los 855.000 madrileños de las 37 zonas básicas de salud afectados por la medida, un día antes nos concentramos en las calles para condenar lo que nos parecía injusto. Pero no valió de nada, el 21 de septiembre a las 00:00 horas nos volvieron a confinar.

Las primeras horas

Las primeras horas de la puesta en marcha de las nuevas medidas contra la covid-19 que el Gobierno regional ha diseñado para controlar la curva de la pandemia han sido duras. A nadie le gusta que lo confinen, al menos, no dos veces en un mismo año.

Para ser exactos, la medida afecta a 37 zonas básicas de salud de seis distritos. En Puente de Vallecas la “zona cero” está entre las estaciones de Puente de Vallecas y Nueva Numancia, y los otros focos están en Entrevías, Martínez de la Riva, San Diego, Numancia, Peña Prieta, Pozo del Tío Raimundo, Ángela Uriarte, Alcalá de Guadaira y Federica Montseny. En Villa de Vallecas está en el casco histórico, perteneciente a la zona básica de salud del distrito.

Para el correcto funcionamiento del control de las restricciones, el ayuntamiento de Madrid ha asegurado haber desplegado 200 agentes de la Policía Municipal en 62 puntos. Pocos puntos para unos barrios con tantas entradas y salidas. Los dos primeros días fueron “informativos”. El miércoles 23, en los controles aleatorios, se estrenaron las multas. He aquí una respuesta: gran parte de la solución la teneos nosotros mismos, a nuestra responsabilidad como ciudadanos.

Tan inédita ha sido la medida, que hasta ha provocado una inédita reunión. La Comunidad de Madrid y el Gobierno de España se reunieron y acordaron la creación de un espacio de cooperación, de cuya estructura también forma parte el alcalde de la capital. Se trata de la Unidad Territorial que se reunirá dos veces a la semana para elevar las propuestas al también recién creado Grupo COVID-19, compuesto por el ministro de Sanidad, Salvador Illa; la ministra de Política Territorial y Función Pública, Carolina Darias; el vicepresidente y portavoz de la Comunidad de Madrid, Ignacio Aguado, y el consejero de Sanidad, Enrique Ruiz Escudero.

De la ejemplaridad a la resignación

Apenas arrancó la medida, el alcalde José Luis Martínez-Almeida visitó una de las zonas confinadas. Estuvo en uno de los puntos de información que Madrid Salud ha habilitado para la campaña que viene desarrollando desde principios de mes.

En su visita, Martínez-Almeida destacó el “ejemplar comportamiento y esfuerzo realizado por los vecinos en estas primeras horas de limitaciones, que han asumido que esta es la única forma de derrotar a la pandemia y poder superar esta situación cuanto antes entre todos”. Más que ejemplaridad, los vecinos alegan resignación.

Pero es función del ayuntamiento ofrecer información permanente a los ciudadanos sobre las delimitaciones de las zonas básicas de salud que se ven afectadas, así como del conjunto de las restricciones puestas en marcha. Así que lo seguirá haciendo.

La campaña recuerda que hay que protegerse frente a la covid-19, favorecer un estilo de vida saludable que ayude a la prevención de la pandemia, lavarse las manos, mantener la distancia de seguridad, usar mascarilla y cumplir con la cuarentena si se es positivo tras una prueba PCR o un contacto estrecho con un positivo. Por ejemplaridad o por resignación, toca cumplirlas.

El comercio, peor que nunca

El otoño llegó a las calles de Vallecas como se fue la primavera: a medio gas. Solo el verano le dio una bocanada de oxígeno al comercio local. En unos barrios confinados, que no permiten la visita de otros madrileños y cuyos mismos vecinos ya se miran con desconfianza, son pocos los cafés que se comparten.

Aun así, las autoridades animan a los comerciantes. La vicealcaldesa Begoña Villacís, los visitó el segundo día de confinamiento. “Los barrios afectados por las restricciones deben de saber que desde el ayuntamiento de Madrid trabajamos para apoyarles, especialmente cuando asumen su responsabilidad y acatan las nuevas medidas” dijo. Su intención era alentarlos.

Villacís y los comerciantes han hablado de la necesidad de pensar en nuevas medidas para incentivar las compras en los barrios cuando todo esto acabe. “Tenemos que pensar en el día después” han dicho. Una de estas medidas para dinamizar el sector podría ser algún tipo de incentivo para las personas que compren y consuman en los comercios de proximidad. Amanecerá y veremos.

Entre la amenaza y la incertidumbre

Isabel Díaz AyusoSi los vallecanos estamos amenazados por un virus que no vemos y unas autoridades que prometen multarnos si cruzamos hacia la zona de salud de al lado, los madrileños en general no son menos. La incertidumbre ante la ampliación de las restricciones a otras zonas hace que los vallecanos no seamos los únicos en este descalabro.

La Comunidad de Madrid, en el documento oficial donde se publican las medidas, avisa de las multas que tendrán quienes decidan saltarse las limitaciones. “La Consejería de Sanidad recuerda que las sanciones aplicables por el incumplimiento de las órdenes y protocolos sanitarios vigentes pueden oscilar entre los 600 y los 600.000 euros”. Con estas cifras, mejor quedarse en casa.

La presidenta Isabel Díaz Ayuso, ha dicho que podría cerrar más distritos o municipios dado que los datos siguen en alza. No le ha temblado la voz al decirlo, “si no funcionan, haremos más severas las restricciones y en otras zonas también”.

El 5 de octubre sabremos si en Vallecas (y resto de zonas) seguimos confinados o nos levantan las medidas. Pero como guerra avisada no mata soldado, aquí dejamos las zonas que podrían sumarse, según Ayuso: García Noblejas y Canillejas (San Blas-Canillejas), Vicálvaro-Artilleros (Vicálvaro), Rafael Alberti y Campo de la Paloma (Puente de Vallecas), San Isidro (Carabanchel), Orcasitas (Usera), Villaamil (Tetuán) y Lavapiés (Centro), que quedó fuera de las restricciones a pesar de que contaba con la tasa de incidencia necesaria. Al loro.

 

 

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