Doctor Saldaña, el merecido «Personaje honorífico de Santa Eugenia 2014»

Dr. Saldaña

Cuando la Revista Santa Eugenia y el creador del grupo de Facebook «No eres de Santa Eugenia si no…» acordamos crear el evento «Personaje Honorífico del año», no pensamos que tendría tanta repercusión. Así, durante dos meses, los vecinos del barrio fueron haciendo sus propuestas, y posteriores votaciones. Varios fueron los nombres, pero uno solo el ganador: el Doctor  Saldaña. Uno de los premios lo recibió el 4 de octubre, en la «quedada» del grupo. Por nuestra parte, y como lo prometido es deuda, vaya desde estas líneas su otro premio en forma de reportaje.

Ramón Martin Saldaña es pediatra… y lo ha sido de unos cuatrocientos niños en Santa Eugenia. Es una persona entrañable y cercana, y no lo decimos porque haya sido el ganador del Personaje Honorífico 2014, sino porque verdaderamente fue lo que percibimos de él durante esta entrevista. Nada más verle en su consulta, con su bata blanca y su amplia sonrisa, se entiende por qué todos hablan tan bien de él en el grupo “No eres de Santa Eugenia si no…”, una frase que podría acabar con un “…si no conoces a este señor”.

Aunque nació en Salamanca, forma parte de la vida de los vecinos de Santa Eugenia desde que se construyeron las primeras casas, en 1971. Ahora con 74 años, los padres le piden que no se jubile nunca, porque como él mismo dice, «siempre hay que tener un pediatra de confianza».

  • ¿Por qué estudió pediatría?
  • Casi por casualidad. Soy de Salamanca, cuando yo estudiaba solo había dos facultades de ciencias: Química y Medicina, y la opción era esta última porque Química no me iba. Cuando terminé la carrera hice medicina interna, luego hice digestivo y tuve la oportunidad de hacer pediatría en 1970. En el 71 empecé en la Seguridad Social, y ese año vine a Santa Eugenia habiendo hecho antes suplencias.
  • ¿Cuándo se graduó y dónde comenzó a ejercer?
  • En el 65 empecé con suplencias. En el 71 me dieron plaza como interino. Y en el 77 me dieron la plaza en propiedad. En el 71 vine a este barrio, en mayo, cuando se inauguraron las viviendas, y en septiembre empecé a pasar consulta.
  • ¿Por qué sigue ejerciendo en Santa Eugenia y no ha mudado su clínica a otra zona?
  • Cuando vine a Madrid, primero estuve en Puente de Vallecas, luego en Moratalaz, las suplencias eran en esta zona y me vine aquí porque podía trabajar como quería y no como me obligasen. Y por eso sigo aquí.
  • ¿Recuerda el nombre de todos sus pequeños pacientes?
  • Recuerdo a muchos, y si alguien me dice “yo era paciente suyo” y me dice el primer apellido, lo recuerdo. El juramento hipocrático tenía diez puntos y uno de ellos era “tratarás a los hijos de tu maestro como tus hijos”. Yo lo he extendido un poco, “trataré a mis pacientes como si fuesen mis propios hijos”.
  • ¿Por qué cree que fue nombrado Personaje Honorífico 2014?
  • Creo que fueron cariñosos conmigo, he dejado una huella de algún tipo, y afortunadamente ha sido positiva. Me alegro por ellos y por mí. No es lo mismo que un premio científico, un premio como éste indica cariño.
  • ¿Cómo se enteró que había sido ganador?
  • Alguien de la organización me llamó y me lo dijo, cuatro o cinco días antes. No sabía nada, ni que existía la página, porque no tengo Facebook, ni tiempo.
  • ¿Qué le hace diferente con respecto a otros pediatras?
  • Creo que habrá más gente como yo, supongo. Siempre he tenido muchas máximas, una de ellas es resolver papeletas a la gente, y no es siempre una enfermedad, es relaciones sociales, culturales y más. Cuando te preguntan y no tienes prisa y das explicaciones, es trabajo bueno. Además, siempre he hecho medicina al estilo yanqui, de 0 a 18 años en pediatría. La adolescencia tiene que tratarla el mismo médico, al adolescente no se le puede mandar al médico de cabecera sin que lo conozca de nada, no se sincera y son épocas conflictivas.
  • Cuando camina por el barrio ¿sus pequeños pacientes le reconocen y le saludan? ¿Se acercan a usted en la calle, a pesar del miedo típico que le tienen a los doctores?
  • Los niños suelen llorar desde los seis meses hasta los dos años y se extrañan con todos. Les trato como un abuelo y ellos me saludan y me dicen adiós, y si van con amigos dicen “es que es mi pediatra”, eso me encanta.
  • ¿Tiene hoy pacientes que sean hijos de sus primeros pacientes?
  • Sí, unos cuatrocientos. Tengo una lista de Excel y los que están en negrita son esos cuatrocientos ex pacientes, que ahora traen a sus hijos.
  • ¿Algún paciente que recuerde con especial cariño, o del que pueda contar alguna anécdota?
  • Recuerdo un chaval fenomenal, que murió de cáncer muy joven, con 18 años, sobresaliente de media, una maravilla, hijo único, le tengo un recuerdo especial. Y alguna anécdota, pues cuando los niños tienen problemas de tripa no les mando laxante sino dieta. A uno le receté papilla de avena que es a su vez laxante y a ver qué tal. Al día siguiente me llama el padre y me dice “muy bien pero ¿no habrá otra cosa más cómoda?”. Dice que compró un kilo de avena, lo coció y le quitó las espigas.
  • ¿Hay alguna diferencia en el ejercicio de la profesión, de algunos años a hoy en día?
  • La formación del médico es mucho más compleja y amplia. Antes, con un libro valía, ahora se ha multiplicado por veinte. No se puede ser especialista de todo, cuando llegas a un límite de no saber qué hacer tienes que mandar al paciente a un especialista que sepa más que tú, y en eso ha cambiado. Antes eras pediatra y se acabó, ahora está el otorrino pediatra, dermatólogo pediatra. Ahora hago medicina preventiva, cuando terminé la carrera la medicina era asistencial. En el 81 empecé con preventiva, revisiones periódicas. A veces hay que explicarle a una madre como cambiar un pañal o limpiarlo, aunque parezca una tontada. Ha cambiado mucho positivamente.
  • ¿Dónde vive?
  • En Mariano de Cavia, mi mujer es médico también, vamos cambiando en función del espacio.
  • ¿Estudios complementarios?
  • Sí, tengo el doctorado en medicina en Salamanca también.
  • ¿Se notan los recortes en Sanidad aquí?
  • En medicina asistencial sí. No hago cosas por comer, me gusta y lo hago y si me pagan, mejor. Sí se ha notado, sobretodo en la pública. Han recortado de forma absurda, la medicina preventiva ahorra mucho más que la asistencial.
  • Hay opiniones sobre usted en Internet que dicen “Ojalá no se jubile nunca” ¿Qué opina?
  • Que hablen con mis hijas, tengo 74 años y trabajo ocho horas diarias.
  • ¿Alguna recomendación a las madres de hoy?
  • Que tengan tres niños y los traigan aquí. Depende cómo trates al paciente, se cura antes. Y que tengan siempre un pediatra de su confianza.

 

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